25 de marzo de 2010

Corrientes, Buenos Aires

Digamos que el correntino me encanta. Pero que no es para ESTE momento de mi vida. Pienso que fue una señal para convencerme de que voy bien, de que estoy bien. Fue una señal en ESTE momento de mi vida. Después, quién sabe. Quizá deje de ser una señal y se convierta en algo concreto, palpable. Claro. El correntino ahora es impalpable, como el azúcar. No lo veo, no lo encuentro. Lo quiero agarrar, pero se escapa de mis dedos, como el azúcar. Por lo tanto no hay comunicación ni forma de acercarme a él. Pero está bien, porque entendí a qué vino. Vino para ayudarme a aclarar las cosas. En realidad, esa diminuta cosa. Vino a eliminar ese 3% de inseguridad con respecto a mi futuro, al igual que las demás señales. Está perfecto. Esa era su misión en ESTE momento de mi vida. Después, quién sabe.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ENCANTA? Muy bueno, genial, de verdad, no te estoy jodiendo. No entiendo por qué dudaste en subirlo.
Me alegro por dos cosas
1. que estés más tranquila con ese tema
2. que estés segura de tu elección
Te quiero salame :)

Juliana dijo...

Si? da que no em hayas contado tu reflexion? Odio que cuelgues camila, lo odio.