¿Estás dispuesta a regalar el tomarte un café con leche mientras caminás por Corrientes sabiendo que si te das vuelta vas a ver el Obelisco -y lo hacés, porque te encanta Buenos Aires, y te quedás unos minutos con tu café en la mano, sólo contemplando el anochecer en Corrientes con sus luces, sus teatros y su ya no tan multitudinaria gente? ¿Serías capaz de regalar eso por contemplar algo en otro lado del mundo? El Obelisco, 9 de Julio, la Casa Rosada, el Cabildo, Plaza de Mayo... ¿Te estás despidiendo de ellos y por eso los mirás con un poco más de cariño que antes? ¿Es mirada de melancolía y nostalgia por saberlos lejanos en un futuro cercano?
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