21 de diciembre de 2015

2015

El año que cambió todo lo que se venía haciendo. La gente nueva que apareció que cambia también la energía total. Los reencuentros. EL reencuentro, quizá el más lindo e importante de toda la historia.
Fue y es fuerte el dolor, y sigue doliendo -siempre es bueno ser sincero-; y la frase "te-extraño" ya es bastante común, se repite con frecuencia. Los logros alcanzados dejan de costado, sin brillo, abandonados a los fracasos (¡en singular!) de este año. Probablemente sea adrede, como parte de cambiar el foco de atención. Y a fin de año todos nos ponemos sensibles, caemos en la realidad de las cosas.
"El maestro aparece cuando el alumno está preparado". Las personas que se fueron -la persona que se fue- que caminan por otro rumbo y existen en otros lados; son (es) maestros, de los grandes, de los que trascienden y enseñan sin saberlo, de los que marcan.

Todavía te subrayo... No es buena señal, ¿no?

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